Discurso integro del presidente del Frente Amplio Fidel Santana 

Discurso integro del presidente del Frente Amplio Fidel Santana

Esta marcha es un anuncio al tiempo que una acción de oposición, que procura acompañar el accionar ciudadano, hasta ahora huérfano de oposición efectiva. Estamos decididos a ser voz vibrante para denunciar los males y proponer soluciones. Y nuestros pasos forjarán un camino de iniciativas de movilización político-ciudadanas que deberán contribuir a ganar una nueva institucionalidad política, a visibilizar un nuevo liderazgo y a derrotar el continuismo corruptor.

Con esta iniciativa ponemos a caminar el eslogan de nuestra propuesta política, que en pocos días será entregada a la sociedad: “Movilizar y Unificar al Pueblo por el País Que Merecemos”. Procuraremos contribuir a la unidad de los actores sanos, de la gente de bien, de todos los que están determinados a derrotar la corrupción y la perversión.

Cuarenta y ocho horas más adelante, a esta misma hora, aunque en un escenario diferente, el Presidente de la República estará repitiendo una ceremonia de simulaciones, que no tienen otro propósito que llenar titulares sembrando ilusiones.
El anuncio de un hospital majestuoso que oculta la desgracia de un país sumido en la insalubridad, con decenas de hospitales desmantelados, en ruina, y un pueblo que tiene que acudir a la lástima de la limosna para resolver sus problemas de salud;
Un discurso que procura presentar como una gran obra la novedad de un teleférico, que no hace más que retratar la incapacidad para dar respuesta integral a las deficiencias del transporte, y que al mismo tiempo oculta el manejo mafioso de la comercialización de combustibles, la carestía injustificada, la creación de impuestos ilegales y el avance de la privatización y los propósitos de desmantelar el transporte público para entregarlo a sectores privados insaciables.

Un discurso que es como la mueca de un mudo, que no dirá nada frente al fracaso de las políticas de estado para enfrentar la criminalidad.

Un discurso de imágenes oscuras, como es la noche de miles de hogares apagados bajo una promesa incumplida de resolver los apagones.

Un discurso amargo como la vida de miles de envejecientes del sector azucarero sin pensiones, como la angustia de los que no tienen empleos, como el desconcierto de los jóvenes que se gradúan de carreras universitarias y no encuentran oportunidades para ejercer sus profesiones.

Un discurso sin música, como es la fiesta de los empleados públicos y privados con salarios de miserias.

Un discurso descontrolado como están las fronteras dominicanas,
Un discurso pagado con altísimos intereses financieros tal cual anda la deuda del país, que se lleva entre las uñas 24 pesos de cada cien, en el presupuesto de este año;
Un discurso con déficit de explicaciones valederas sobre la baja calidad del gasto público, tal cual se maneja el país, con un presupuesto abultado, financiado con nuevas deudas y orientado a seguir enriqueciendo a las mafias que pululan en las áreas de contrataciones y obras del Estado;

Un discurso plagado de estadísticas rimbombantes, para ocultar los escándalos de los nombramientos clientelares y el abultamiento de las nóminas públicas para alimentar el reeleccionismo.

Un discurso borracho del crecimiento económico de unos pocos y de logros en el empleo que la población no siente;

Un discurso plagado de declaraciones sobre una revolución educativa que logra enriquecer a los contratistas, multiplicando edificaciones a costa de restar contenidos y valores, por eso es la primera revolución proclamada que no genera cambio alguno en el desempeño de la educación.

Un discurso de teleféricos aéreos y de metros subterráneos que, sin embargo, no logra dar respuesta a la gente de a pie sobre el alto costo de la vida y la reducción del salario real;

1 Un discurso de palabras contaminantes y sedientas, que oculta la ambición y la irresponsabilidad frente al medio ambiente, adolorido por cientos de concesiones mineras otorgadas a los filibusteros y bucaneros del siglo XXI, incluyendo el interés de explotar varios yacimientos auríferos en la zona montañosa que circunda el Valle de San Juan de la Maguana, su propia tierra, aunque se sequen y contaminen los ríos.

Un discurso de loas a la improvisación, a la sorpresa de una lotería de visitas que no logran ninguna sostenibilidad y que debilitan al Estado y se reiteran en el autoritarismo caudillista, propio de la pervivencia de la cultura perínclita y benefactora de la Era del Jefe.

Un discurso que más que relato es decurso sinuoso de la imposición, de la visión de Estado ventorrillo y del impulso a la lógica de compra venta de conciencia, de ausencia total de escrúpulos y de ausencia de todo relato ético.

Un discurso de ocultamiento de la telaraña de corrupción, de evasión, de ocultamiento de las crecientes importaciones mientras se desmantela la producción nacional y se enriquecen sus colabores principales. Un discurso sazonado al ajillo con el ajo importado por sus funcionarios, mientras se doblan sobre su impotencia los antiguos productores del país. Y de sobre mesa, un discurso que no explicará la desaparición de la producción de café que hoy nos obliga a consumir el que traen de tierras lejanas.

Un discurso descolorido por miedo al verde ciudadano. No podemos esperar otra cosa que un discurso de evasión de los nombramientos cuestionables y una huida por la tangente para no explicar por qué el Ministerio de Relaciones Exteriores se ha convertido en una finca para los negocios de una franquicia económica con nombre de organización política;

En fin, un discurso para decirnos que somos dichosos de tenerlo al frente de la cosa pública, que es lo mejor que le ha pasado al país y que tenemos el país que hemos soñado….

Pero no! Este no es el país que queremos y mucho menos el país que merecemos. Tras ese país iniciamos hoy una marcha larga y dura, con la fe de Moisés cuando dio el primer paso para liberar a su pueblo; con la determinación de Duarte, cuando conformó La Trinitaria; y con la audacia de Mella, cuando disparó su trabuco para iniciar la Patria.

Viva por siempre la República Dominicana.

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