Trasplante de páncreas: ¿por qué se realiza y cuáles son sus riesgos?

Trasplante de páncreas: ¿por qué se realiza y cuáles son sus riesgos?

El páncreas es un órgano ubicado en la cavidad abdominal, cuya función puede verse afectada por diversas patologías. Realizar un trasplante es una opción cada vez más estudiada.

Trasplante de páncreas: ¿por qué se realiza y cuáles son sus riesgos?

El trasplante de órganos es una técnica terapéutica centrada en la sustitución de un órgano dañado por otro sano. Para 2016 se registraron 53 345 trasplantes de órganos en las Américas, según contabiliza la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El trasplante de páncreas es uno de los más efectivos.

El páncreas es un órgano abdominal que participa en la producción de enzimas para la digestión y hormonas para el control de los niveles de azúcar en sangre. El trasplante de páncreas mejora en gran medida el pronóstico y la calidad de vida de las pacientes con diabetes mellitus severa, al reducir las complicaciones de la patología.

¿En qué consiste el trasplante de páncreas?

El trasplante de páncreas es un procedimiento quirúrgico en el que se implanta un páncreas sano y funcional, sustituyendo a uno lesionado o insuficiente. Esta intervención puede realizarse de forma aislada, aunque se ha demostrado que en el 88 % de los casos se realiza simultánea a un trasplante renal.

El páncreas se extrae de una persona fallecida donante con muerte cerebral que se mantiene con soporte vital. Una vez extraído, el mismo puede ser transportado en frío por un plazo máximo de 20 horas.

La intervención quirúrgica de trasplante de páncreas se realiza en un período de 3 horas. El órgano donado suele colocarse en la parte inferior derecha del abdomen. Por su parte, el otro páncreas, enfermo, no se extrae durante la intervención.

En el procedimiento el especialista une los vasos sanguíneos del páncreas donado con los del paciente receptor. Además, el órgano suele ser transferido con una porción donante de duodeno, por lo que este último es fusionado directamente con el intestino o la vejiga del intervenido.

En caso de que el trasplante de páncreas esté asociado a un trasplante renal, el procedimiento puede extenderse hasta alcanzar las 6 horas. El aumento en la duración explica la alta efectividad estimada.

Páncreas como ejemplo de órgano que será transplantado.
El páncreas es un órgano con funciones digestivas y endócrinas. Es el principal involucrado en la diabetes.

¿Por qué se realiza un trasplante de páncreas?

El páncreas es el órgano encargado de la producción de insulina, que es una hormona anabólica capaz de disminuir los niveles de azúcar en la sangre. Los pacientes diabéticos se caracterizan por tener un desequilibrio en la producción o una ausencia de la misma.

El trasplante de páncreas permite recuperar la capacidad fisiológica de producción de insulina, disminuyendo las alteraciones y complicaciones asociadas a la diabetes. No obstante, este procedimiento no es considerado el estándar terapéutico.

La indicación más común del mismo es en paciente con diabetes mellitus tipo 1, por su necesidad de administración externa y continua de la hormona. Sin embargo, se ha destacado que algunos pacientes con diabetes mellitus tipo 2 también podrían beneficiarse de esta intervención.

La asociación de la diabetes con alteraciones renales fue lo que motivó al desarrollo de la técnica quirúrgica. Este hecho explica por qué la mayoría de estos procedimientos se dan de simultáneos o previos a un trasplante de riñón.

Riesgos del procedimiento

El trasplante de páncreas es un procedimiento quirúrgico invasivo, por lo que no está exento de complicaciones, tal como sucede con el resto de los trasplantes. Los riesgos generales de la intervención incluyen reacciones adversas a los medicamentos y alteraciones respiratorias asociadas a los anestésicos.

Por otro lado, hay complicaciones propias del trasplante de páncreas, dentro de las que destacan la formación de trombos, de fístulas, la inflamación del páncreas, las infecciones y el rechazo del órgano.

1. Trombosis

La trombosis representa uno de los riesgos más comunes del trasplante de páncreas, el que se manifiesta en los primeros días posoperatorios. Los trombos suelen formarse en el sistema venoso como resultado de lesiones vasculares o alteraciones hemodinámicas.

Esta complicación es responsable de la pérdida temprana del órgano donado en un 5 % a 6 % de los casos. Por tal motivo, el médico especialista suele indiciar heparina y antiagregantes plaquetarios posteriores a la intervención, de forma profiláctica.

2. Fístulas

Estas son comunicaciones patológicas que suelen presentarse en la línea de unión con el órgano donante. De forma temprana, son producto de fallos técnicos o de la disminución de flujo sanguíneo en el tejido, mientras que su aparición tardía se asocia a infecciones virales o rechazo del trasplante.

En la actualidad, su incidencia ha disminuido gracias a la actuación médica. Las fistulas suelen requerir reparación quirúrgica y tratamiento médico específico.

3. Pancreatitis

La inflamación del páncreas aparece como una complicación inmediata posoperatoria. Esto es producto del tipo de preservación antes de la intervención y su manipulación.

En la mayoría de los casos, la pancreatitis suele ser autolimitada y no repercute en la funcionalidad del órgano.

4. Infecciones

La supresión del sistema inmune y la propia patología diabética aumentan el riesgo de padecer infecciones. Por lo que es imprescindible la instauración de antibioticoterapia y la monitorización continua.

5. Rechazo agudo

El rechazo del páncreas donado es una realidad evidente que se manifiesta en más del 20 % de los pacientes trasplantados. Ante esta situación, la terapéutica temprana es imprescindible para lograr el mejor pronóstico en el paciente.

¿Cómo debe ser la preparación para un trasplante de páncreas?

El trasplante de páncreas implica un proceso complejo de preparación, tanto a nivel físico como psicológico. El mismo estará condicionado por diferentes variables antes, durante y después del procedimiento.

Antes de la intervención

Una vez el especialista indique la necesidad de un trasplante de páncreas, el mismo brindará información de los centros capacitados para el procedimiento. De igual forma, el paciente está en plena libertad de investigar y elegir el centro de su preferencia.

El equipo encargado iniciará un periodo de evaluación integral del paciente que suele durar de 1 a 2 meses. Además, se realizarán diferentes pruebas de laboratorio con el fin de corroborar el estado de salud de la persona receptora.

Dentro de los exámenes a realizar destacan los siguientes:

  • Análisis sanguíneo.
  • Prueba de VIH.
  • Radiografía de tórax.
  • Pruebas de funcionalidad renal.
  • Electrocardiograma y ecocardiograma.
  • Examen psicológico completo.

Al determinar que la persona es apta para el procedimiento, el centro médico la añadirá a una lista de espera, de acuerdo al estado de salud y la necesidad del paciente.

El periodo de espera para un trasplante de páncreas suele ser de 23 meses. En caso de un trasplante simultaneo de riñón, el tiempo puede variar de 12 a 14 meses.

De igual forma, mientras se espera la asignación es importante mantener un buen estado de salud. Para ello se pueden seguir las siguientes recomendaciones:

  • Asistir a todas las consultas médicas y seguir las indicaciones del especialista.
  • Mantener un peso saludable, con dieta balanceada y ejercicio de leve a moderado.
  • Evitar el consumo de alcohol y de tabaco.
  • Realizar actividades relajantes que contribuyan a la salud psicológica.
  • Preparar todo lo necesario para acudir al centro médico en un equipaje.

Durante la intervención

El trasplante de páncreas se realiza con anestesia general. La misma puede ser administrada en forma de gas o en infusión por vía endovenosa.

El abordaje se realizará por una incisión en el abdomen, la que servirá para realizar la implantación del órgano donante y su adecuada integración con los otros órganos del receptor.

El equipo médico mantendrá en estricto control todos los signos vitales del paciente. El procedimiento suele tardar 3 horas y puede extenderse en caso de trasplantes simultáneos.

Posterior a la intervención

Una vez finalizada la intervención, el paciente receptor se mantendrá en la unidad de cuidados intensivos (UCI) durante un par de días para el seguimiento de cualquier complicación. Luego, la persona será trasladada a una sala de recuperación por una semana.

Al ser dado de alta del centro médico, el equipo de control puede solicitarle al paciente mantenerse cerca del centro por 2 o 3 meses. Es fundamental el control y la vigilancia médica estricta.

El especialista indicará varios medicamentos que deberán consumirse para evitar complicaciones. Los fármacos inmunosupresores favorecen a la aceptación del cuerpo del nuevo órgano y evitan el rechazo agudo. Sin embargo, también es importante consumir antibióticos para evitar el desarrollo de infecciones.

Muchos medicamentos para el trasplante de páncreas.
La medicación para el trasplante de páncreas es variada e incluye inmunosupresores y antibióticos.

Consejos de alimentación después de un trasplante de páncreas

Una vez en casa, es fundamental seguir una alimentación saludable que favorezca la recuperación del páncreas y el mantenimiento de su funcionamiento. De igual forma, la dieta combinada con ejercicio permite controlar el peso.

La valoración por un especialista en nutrición es vital. En líneas generales, las principales recomendaciones para una dieta saludable posterior a un trasplante de páncreas son las siguientes:

  • Dieta rica en proteínas animales, como aves, pescados y carnes magras.
  • Alto porcentaje de frutas y verduras; al menos 5 raciones al día.
  • Alimentos ricos en fibras.
  • Productos lácteos con bajo contenido graso.
  • Disminuir el consumo de sal y grasas saturadas.
  • Limitar el consumo de cafeína y alcohol.
  • Ingerir abundante agua y líquidos.
  • Evitar las frutas y juegos ácidos, como la toronja y la naranja.

Los medicamentos son los mejores aliados

Ante un trasplante de páncreas exitoso, el paciente ya no necesitará administrarse insulina por el resto de su vida. Además, las enfermedades asociadas a los niveles elevados de azúcar en sangre disminuirán su incidencia.

Sin embargo, en la mayoría de los casos el cuerpo estará en continuo rechazo del nuevo órgano. Por lo que es clave la medicación inmunosupresora sostenida, la que puede mantenerse por el resto de la vida del paciente. Además, la evaluación médica continua dará las herramientas para tener una vida saludable y libre de complicaciones.

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